jueves, 23 de enero de 2014

De vuelta estoy

He regresado amigos y amigas. Espero que se encuentren pulento y disfrutandola. Dejé botao x arto tiempo este blog, que ni siquiera alcanzó a consolidarse jaja, pero qué más da, aquí estamos. Derrepente así nomás leyendo un libro donde mencionaban algo sobre un blog me dije, bah verdad que yo tenía uno. ¿Porqué no revivirlo y comenzar a escribir nuevamente? (Aunque siempre he preferido escribir con lápiz y papel). Artas cosas han pasado desde que cree esta página, vivencias individuales y colectivas, certezas e incertidumbres, penas y alegrías, triunfos y derrotas, interminables juergas y espectaculares conciertos, cosechas y sequías, y por supuesto múltiples protestas, con asombrosa efervescencia social y revitalizadora organización popular de por medio, y como no desenfrenada represión (en carne propia inclusive xd). Pero en fín, lo bueno es que seguimos adelante, siempre con la frente en alto, gozando de la vida y luchando por las innumerables cosas que nos mueven día a dia, dando cara a los giles(fachos y cerrados de mente) y al abuso de poder. Caminando contra viento y marea hacia una sociedad justa, libre y solidaria, en pleno respeto y en constante conexión con la naturaleza. Dando paso a mi primer posteo luego de mucho tiempo, les comparto esta columna que escribí el verano paasdo para un colectivo político de mi facultad(hoy disuelto xd), donde cada uno escribía columnas sobre un tema determinado. A mí me tocó 1) Crisis de representatividad Actual y 2) Despolitización de nuestra sociedad pos dictadura. El primero dice así:  

Crisis de representatividad Actual
Queremos elegir, decidir, debemos elegir cómo quieres vivir, Reclamar y pelear obligar y dejar de llorar, Y que nadie aproveche de ti…”(Los Prisioneros, Poder elegir, Agosto 87’).

El poder- esa capacidad para decidir sobre las cuestiones fundamentales- es de la gente, no de unos cuantos. Ese es el principal problema del sistema político actual. Aquellos que fueron elegidos mediante votación ciudadana, y que han estado-desde el retorno a la democracia- gobernando y tomando todo tipo de decisiones en nuestro lugar, paradójicamente ya no representan la voluntad y el sentir de la gente, y ni siquiera son capaces de sentarse a escuchar sus propuestas de cambio y actuar en concordancia con lo que se demanda. Más bien hacen todo lo contrario. Se empeñan en dejar en claro que las cosas no son tan fáciles, que no podemos ser tan soñadores, argumentando que los cambios profundos no son posibles de hacer(ocultando la defensa de intereses y privilegios particulares) , generando un círculo vicioso, lleno de acuerdos oscuros, y sin soluciones. Creen que una vez que son elegidos, tienen la potestad de hacer lo que a ellos mejor les parece o les conviene, sin importar la voz de la comunidad, como si ya no tuvieran que responder a esta, como si la razón de su cargo no fuese el entregarse por completo al conjunto de todos los habitantes. Y los pocos que han intentado cambiar este fatídico escenario, inmiscuyéndose en el sistema político y presentándose como candidatos en busca de transformaciones, han fracasado en el intento producto de que nuestro sistema de elecciones de legisladores- a causa del sistema binominal- es tan perverso que no permite que alguien que no pertenezca a una de las 2 grandes coaliciones pueda llegar al congreso y modificar el paradigma del status quo. Y si es que dicha persona logra de alguna manera aunar fuerzas y ser elegido, tampoco podrá realizar cambios producto de que el modelo, mediante la “constitución” del 80’, está estructurado de tal forma que cualquier proyecto de ley requiere el apoyo de un porcentaje ridículamente alto de los otros legisladores, en especial si a reformas a la constitución se refiere, de tal modo que es casi imposible que se puedan realizar transformaciones profundas. Y ni hablar respecto de la presidencia. La llamada política de nuestros días se ha vuelto cada vez más un juego de personalidades y de marketing, donde quien tenga más dinero para gastar en propaganda y más conocidos dentro de las figuras políticas tiene más chances de ser elegido, sin importar sus propuestas, su perfil político ni sus intenciones de fondo. La política tristemente se ha vuelto otro negocio, se ha “privatizado”. Es por todo esto que se puede afirmar que nuestra actual democracia representativa ya no da para más. Las decisiones que respecten a nuestra comunidad tienen que nacer desde nosotros mismos, desde el conjunto de sus miembros, acorde a nuestros propios problemas y necesidades cotidianas, y a nuestra voluntad de cómo organizar nuestra sociedad y de cómo relacionarnos con la naturaleza. Las instituciones y el modelo político actual ya no responden a las ansias de transformación de la sociedad, puesto que no existen conductos para que transmitamos las demandas y podamos tomar entre todos las decisiones que creemos adecuadas, ni nos brindan las herramientas necesarias para lograr cambios. Aquello que respecta a los recursos naturales, a la manera en cómo transmitir el conocimiento y educar a nuestros hijos, a cómo organizar nuestro sistema de salud,etc… En fin todo aquello que incumba al total de la comunidad en que vivimos, debe ser posible decidirlo por nosotros mismos, no por un número reducido de representantes que no responden a la voluntad general. Esto podría ser bajo un mecanismo de delegados de cada comunidad, que lleve a tomar decisiones de forma directa y libre considerando todas las perspectivas generadas desde sus miembros, respetando la autonomía territorial sin tener que pasar por el sistema de burocracia centralizada radicada en la capital. Es lógico que nosotros mismos decidamos qué hacer con nuestro futuro y decidamos la manera en cómo queremos llevar a cabo nuestras vidas en su relación con el entorno. Nos toca a nosotros decidir qué tipo de civilización queremos, y para esto es necesario concientizar acerca de los problemas del putrefacto sistema actual, organizarse, y construir el camino que nos llevará a esta. Para esto tenemos que dejar en claro que los gobernantes, entendidos no como representantes sino como portadores de la voz de todos y capaces de ser revocados por la soberanía popular, despojados de la codicia y abuso de poder, tienen que estar sometidos a la voluntad del pueblo, tal como debe ser, y no al revés. Como dijera alguna vez uno de los pocos políticos que han valido la pena en nuestro país: “La historia es nuestra y la hacen los pueblos”. Saludos a toda la comunidad.

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